Siempre tuve curiosidad por conocer el pueblo de Marco y el dia que pillo el
barco en este muelle para ir a buscar a su madre a Los Andes.
La cordillera
de los Apeninos, cae literalmente sobre el mar. De ahi que el espacio que han
trabajado los Genoveses, se cimenta sobre las laderas bosquosas, los edificios y
calles son scalextrix enlazados buscando escape y altura.
Si te equivocas en
la salida correcta, que vas buscando con atención, te manda a cualquier parte,
sin retorno fácil, un poco estresante salir de ahí.
A la entrada al
puerto, encontramos lo que queda del esqueleto desafortunado del "Crucero Costa
Concordia". Lo estan desmantelando para vender su chatarra.
No me dió tiempo
descubrir si Colón era del pueblo. Si los edificios ornamentales de colores
ocres eran de los comerciantes genoveses. Gloria de un pasado fructífero. Solo
intentaba no perder la rueda de Nemo, que vino a buscarme, para hacer otra ruta.
Salir de este caos costero de bosque, montaña y ciudad. Es cuestion de usar las
madrigueras, cientos de tuneles y puentes que buscan bajo la tierra el escape.
una experiencia, equivalente al Metro de Londres y sus niveles de comunicación
enterrados
Pronto habiamos cruzado toda cordillera de los Apeninos. Para
buscar las llanuras de Alexandria. Retorno a Asti. El pueblo de la familia
Italiana, entrañable ratito con La Mama María,Toto, Carmen y los sobrinos. Enma
y Carlucho. Caetano tiene 86 años y se aplica sus dosis de buen vino para
superar la senectud, avanzada.
Vino Nacho y su mujer a saludarnos y la otra
familia Siciliana de Roberto.
Nos desviamos al consecionario KTM. Ajustar
algunos parámetros de Servicio, que me tenian alerta, un chavalito joven. Uso la
habilidad informática. Para decirme que no era nada. Que podía partir.
A
las 16.00 h. Buscando la Autopista. Para intentar llegar a Bormio. A 400 km. Con
luz diurna. Torino, placensia, Milán, Bergamo el sprint de nuestras naves. Iba
al ritmo del italiano veloz.. Pronto dejamos la Autopista para subir por la
costa Noroeste del Lago Iseo. Su mar interior es impresionante. De postal. Los
Alpes enseñan su cara costera. Multitud de pueblitos, viven del turismo de
verano, en sus negocios de restaurante con muelles piscina. Playas de cesped,
salpican la carretera que se esconde estrecha y larga tallada debajo del
Risco
A ritmo de placer remontamos horas de valles perfectos. Los Alpes
cobraban fuerza. Y puente Legno, paramos unos minutos. Para estirar el palizón.
Beber agua, y meternos periódicos en el pecho. Empieza la remontada al Passo de
Gavia
Y subiendo el valle oscuro, entre pinares descubrimos que promete.
La primera mirada hacia la crestas indican blancas y soleadas, abajo de
noche arriba, de día. La luna acompaña el ultimo sprint hacia la corona. La
carretera estrecha y fria. Nos va metiendo en horquillas.
El termometro
ya ha bajado a 14. Y sigue cayendo como el agua de las torrenteras de las
cumbres nevadas. El Paisaje inmaculado Alpino inspira y relaja. Y los ganados de
vacas y ovejas ponen la nota de la supervivencia. De los 2000 hacia arriba se
aclara la tarde y la tundra es la única vegetación que aguanta el frío. En el
passo de Gavia. La foto oficial 8 grados con algo de nieve en los picos.
Bajamos pletóricos y cansados buscando el valle y el Hotel en Bormio.
21.20 h. Llegamos. La luna nos guiñó el ojo. Ella es adicta y fiel amiga de los
motoristas que suben a las montañas. Nemo me cuenta que hay un pueblo Leviño.
Con puerto Franco, En medio de estas cumbres. Y consiguió su status económico
libre de impuesto. Al quedarse cerrado durante tres meses al año por las
nevadas. Con los años ha crecido. Y es la envidia de los comercios de los
pueblos colindantes. Pués la Gasolina entre otras cosas es la mitad de
barata.
A descansar, que mañana promete.. Plato fuerte Mister Stelvio.
Mítico y afilado
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